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lunes, 25 de mayo de 2009

La impunidad: condición necesaria para el ejercicio del Poder

jjjj
"La impunidad es condición necesaria para que la maquinaria siga funcionando en México, y que – a veces – la justicia estorba, para ejercer el poder".
Miguel de la Madrid, ex presidente de México en entrevista con Carmen Aristegui
kkkkk
kkkk
Las palabras de un ex presidente de México. ¿Un momento de lucidez, una grieta más que de pronto se abre y por un segundo nos deja atisbar la profunda descomposición del sistema político Mexicano y, con él, de toda la sociedad?
llll
En todo caso, las palabras de Miguel de la Madrid señalan la podredumbre de un sistema, esa intrínseca descomposición que se extiende como un cáncer; diáfanas, las palabras arrojan luz en unas entrañas sacudidas por su impulso destructivo: los violentos espasmos de organos que lucen desde hace tiempo ensangrentados.

A través de esas palabras percibimos, también, un sistema que además de devorar a sus propios hijos, se alimenta de desechos: un organismo coprófago y carroñero.
kkkk
Desde hace tiempo que todos los mapas se extraviaron: la locura encumbrada por la ambición crea su propia ruta, su impulso demencial.
kkk
¿Puede un sistema político en relación simbiótica, parasitaria, con la cultura de la ilegalidad, prorrogar aún más su subsistencia, contener la amenaza de futura autodestrucción, el momento de su implosión última?

miércoles, 15 de abril de 2009

5 imágenes de la Destrucción dentro de un lapso de 3 días

kkkkk
Momento 1, al acecho de un castillo de arena:

El niño se acerca a observar el castillo; camina alrededor del muro, observa sus entradas, sus dos puentes, el foso que mi hijo y yo habíamos cavado alrededor. Cuando cree que nadie lo observa, adelanta un pie hacia el interior y, un segundo después, lo retira; ha sentido, quizás, nuestras miradas. Su vista, entonces, se dirige hacia nosotros antes de darnos la espalda y alejarse mientras mi hijo y yo continuamos jugando con las olas. Algunos minutos después, nos damos cuenta de que el niño se ha vuelto a acercar. Camina alrededor del castillo, lo observa y, antes de volverse a retirar, le arroja un poco de arena con la punta de su pie.

A los pocos minutos, salimos del mar, nos secamos, tomamos nuestras cosas y nos vamos a dar un paseo por la playa.

Al regresar, nada queda del castillo; decenas de pisadas marcadas en la arena. Pies de niño que se han hundido, violentamente, en el lugar que antes ocuparon los muros, el foso, el cuerpo del castillo. Sobre la arena las pisadas y, en mi mente, la imagen, no sé por qué, de un cuerpo y un rostro que salta, enfurecido.
DJDJDJDDJ
SJSJSJSJSJS
Momento 2, habla mi Hijo de 8 años:

Hay los que quieren construir y los que sólo quieren destruir. Cuando los constructores no se dan cuenta, los destructores se acercan y tratan de destruir lo construido. Si esto ocurre, entonces puede empezar una guerra.


Momento 3, habla un Taxista:

Todo lo que ya no quiero, simplemente lo destruyo… si ya no podía ser mío, entonces no sería de nadie.


Momento 4, habla mi Hijo:

Dentro de mí hay un diablo y un ángel. Aunque yo tengo el control, el diablo está creciendo.


Momento 5, mi Hijo me relata un sueño:

Soñé que construíamos un castillo. Después vino el diablo y lo destruyó y arrojó cristales a la arena y todo quedó como muerto. Luego, desperté.

martes, 7 de abril de 2009

Arthur Rimbaud, a la otra orilla

Habían pasado ya 10 años desde que Arthur Rimbaud tomó la decisión de que para él la literatura estaba muerta, cuando, en 1883, le escribe una carta a su hermana en la que le dice lo siguiente:

¿De qué sirven estas idas y venidas, estas fatigas, estas aventuras junto a razas extranjeras, estas lenguas con las que uno se llena la memoria y estas penas sin nombre si no puedo, pasados algunos años, descansar en un lugar que me guste, encontrar una familia y tener un hijo con el que pasar el resto de mi vida…?

Pienso en Rimbaud, en su búsqueda que tantas veces debió entretejerse, hasta confundirse, con la fuga; pienso en la soledad que, con sus mil rostros, seguramente lo acosó y lo arrastró de un país a otro, de selvas a desiertos, de mercados bulliciosos a noches que hacían rodar sus silencios incesantes sobre él; las lenguas que resonaban en su memoria, como un eco sin sentido, confuso como el sonido de una gran caverna hecha de ojos dientes bocas. Todo eso vivió Rimbaud, rodeado de hombres y mujeres que tal vez lo envolvieron con sus brazos, con su piel húmeda, con esos ojos asombrados que buscaban algo que pocas veces, quizás, él fue capaz de comprender; ese algo que después se desenrollaba ante sus ojos como una más de las inmensas planicies de esa soledad a la que nadie, ni Rimbaud, ni Verlaine, ni nadie podía ponerle un nombre. Y era entonces, quizás, cuando Rimbaud alcanzaba a divisar esa otra orilla y soñaba con un lugar donde pudiese descansar, con un hijo que se pareciese a él y que le hablase en un francés sembrado de los mismos giros que el mismo había hablado en su niñez. Y Rimbaud, quizás llorase y le escribiese alguna carta a su hermana para después recostarse y, con los ojos abiertos, sentir la inmensidad de ese país desconocido, tan inconmensurable, al fin, como su propia soledad.

Como referencia:

miércoles, 25 de marzo de 2009

La llamativa quietud del Sol

En Babilonia ya había observadores que contaban,
a simple vista,
las manchas en el Sol,

El Sol está muy tranquilo,
demasiado tranquilo,
y su prolongada quietud
sorprende.

Los científicos
están aprovechando la quietud relativa del Sol

para avanzar estudiar

los modos de vibración

o las eyecciones de masa solar.



Palabras tomadas al vuelo de un artículo aparecido en el País.
El orden en que se distribuyen en el texto es mío.

El artículo se puede leer completo en:
http://www.elpais.com/articulo/futuro/llamativa/quietud/Sol/elpepusocfut/20090325elpepifut_1/Tes

martes, 3 de marzo de 2009

En el País de "No Pasa Nada"


Lo dice, lo sugiere Pedro Miguel en su blog http://navegaciones.blogspot.com/: México es el País del "No Pasa Nada". Y no es porque en verdad no suceda nada (más bien, todo lo contrario) sino porque existe un inmenso esfuerzo, continuo, infatigable, por parte del Estado Mexicano y sus voceros, de transmitir una visión de un país diferente al que vivimos todos los días. En este país, los dramas de la realidad vivida rara vez son como nos los presentan. Aquellos, los presentados, nunca o casi nunca son altisonantes. En esos mensajes, hay siempre algo que los despoja de los gritos, de la crispación, del horror moral que los inflama, rojos, explosivos, duros, llenos de dolor e infamia. Los mensajes, así, se dulcifican, se acallan, se suspenden en el aire como pompas de jabón, inocuas. Una de sus virtudes es la de parecer breves, la de tener una vida que sólo se mantiene por algunos minutos, brevísimos, antes de desaparecer detrás de algo que es siempre más amable o, algunas veces, para ocultarse en medio de una sucesión de hechos, dolorosos también, que a golpe de repetición van perdiendo su dureza: el horror que se disipa en su reflejo, interminable. Contra esa realidad, contra la intangibilidad de esa mentira, pocos son capaces de luchar. ¿Cómo se puede luchar contra algo que no se ve, que minuto tras minuto se escapa, se oculta, se esconde tras una gran sonrisa? Porque, usted puede preocuparse por todo lo que pasa aquí, pero no debe olvidar que uno de los valores más sagrados de este país es el optimismo, el de la felicidad declarada y a prueba de desgracias. País del ya ni modo, del a mi todo me vale madres, del a mi no me alcanzan todas esas chingaderas. Y efectivamente, hay una voz, siempre lista a responder ah, qué ha perdido el empleo, no importa: mantenga una actitud positiva y con seguridad encontrará algo mejor. ¿Tiene miedo de quedar atrapado en un fuego cruzado o a que el hampa lo ponga en la mira? Tenga confianza. El ejercito patrulla las calles y pronto erradicarán la muerte y la violencia. ¿No le alcanza para pagar sus deudas? Restructurelas, negocie, no pierda la fe. ¿Encontró muerto a un hermano, padre o hijo? Queda la justicia divina y en este momento usted también deja de existir: si a usted yo no lo nombro, si lo dejo de ver, tampoco nadie más lo verá; aprenda a vivir, en silencio, con su dolor.
sksksksks
Para cada preocupación, para cada temor, existe siempre algo capaz de convocar la calma y la felicidad, aunque ésta sea pasajera. Ya nos encargaremos de que esa momentanea felicidad perdure hasta la siguiente angustia, inaplazable, pero también instantánea. Después, volverá la alegría.
ajajaj
En un país así, cualquier revolución debería de iniciar por la verdad. ¿Qué pasaría si todos se confabularan para no escuchar ya las mentiras, para enfrentar y nombrar sólo la verdad?

martes, 10 de febrero de 2009

El Doctor Muerte

Aribert Heim, Doctor Muerte, el criminal nazi más buscado, está muerto. Lo asegura su hijo Rüdiger, de 53 años, quien después de negar cualquier contacto con su padre confiesa haberle asistido en 1992 durante las últimas semanas de vida en su escondite de El Cairo (Egipto). "La última vez que le vi fue muerto en una cámara frigorífica de un hospital universitario de El Cairo, adonde le llevé por su expreso deseo. Quería que su cuerpo fuera utilizado por la ciencia. Fue una odisea encontrar un hospital donde aceptaran el cadáver", declara a EL PAÍS en una conversación telefónica desde su casa en Baden-Baden (Alemania).
El carnicero de Mauthausen… padecía un cáncer de colón y, según el relato de su hijo, murió en su habitación el 10 de agosto de 1992 mientras veía en la televisión la clausura de los Juegos Olímpicos. "Estaba muy enfermo y se durmió", dice Rüdiger.
El irónico deseo del Doctor Muerte, acusado de torturar y matar a más de 300 prisioneros con los que practicó horribles experimentos médicos, no se cumplió. Su hijo asegura que su cadáver nunca fue utilizado porque las leyes islámicas lo prohíben. "No se pudo hacer porque él se había convertido al islam. Hubo un juicio y se dio la orden oficial de enterrarlo en un cementerio de anónimos. Cuando tres años después volví a El Cairo no pude saber dónde le enterraron. No conozco dónde está enterrado. Sólo sé que ordenaron que fuera a un cementerio de gente pobre".

http://www.elpais.com/articulo/internacional/extrano/fin/Doctor/Muerte/elpepiint/20090206elpepiint_9/Tes
AJAJJSSJS
SHSHSHSHSS
Muchas son las historias alrededor de la vida y la muerte de Aribert Heim. La nota periodística publicada en los primeros días de Febrero de 2009 es sólo la más reciente de una cadena de informaciones referentes al Doctor Muerte. En muchas de ellas se habla de los momentos en que tuvo que abandonar alguno de los países en los que se ocultó. En otras notas se hace referencia a su muerte, tanto por causas naturales como por una supuesta operación que se encargó de asesinarlo en California. Vagas y, en ocasiones, contradictorias, estas informaciones que se han sucedido a lo largo de 40 o 50 años hablan de un hombre astuto, camaleónico, capaz de transformarse en cada huida; frío asesino, ginecólogo, hombre discreto, practicante del Islam, deportista, hombre enfermo. En fin, un misterio.

Si se piensa un poco en la historia de este hombre, también se puede concluir que Aribert Heim ha muerto muchas veces. En tiempos distintos y en lugares tan lejanos el uno del otro como pueden ser España o California, Argentina o El Cairo. Ha muerto asesinado o de muerte natural, solo en un cuarto de hospital o en un hotel, o confundido entre una multitud que vocifera; me imagino que fueron muchos los momentos en que Aribert Heim creyó haber escapado de la muerte y sin embargo ésta lo acosó y lo envolvió cientos de veces, ya sea en las diferentes estaciones de su huida o, en fin, como creo que sucedió, en la muerte de cada una de sus víctimas.

Y su imagen se diluyó cada vez más y se apagó junto con el brillo y el terror de cientos de miradas; y su cuerpo desapareció cientos de veces, en una fosa común o en una hoguera o en la habitación en la que, tal vez, aún espera el fin mientras es incapaz de olvidar los ojos de sus víctimas.

Quizás aún, frente a un espejo, escudriñe sus ojos y sólo vea la nada.

domingo, 8 de febrero de 2009

El Camino

Cabe siempre la posibilidad de ir por el camino errado, el torcido, por el que quizás, -según dicen algunos-, nunca llegaremos a ninguna parte; pero siempre andar un camino, inequívocamente, conduce a otro lugar distinto al que dejamos atrás. Acaso también, y esto nuevamente es un quizás, ningún camino sea el correcto, sino que cada quien va construyendo el propio; enderezándolo según sus conveniencias, sueños, temores, latidos y premoniciones: por aquí y por allá según se avanza.

¿Alguien puede decir, verdaderamente, si sus pasos conducen a algún sitio?

viernes, 30 de enero de 2009

El Viaje Perpetuo

Como el noventa por ciento de los hombres, en el fondo quiero estar siempre donde no estoy, allá de donde acabo de huir…

Y la verdad es que sólo sentado en el coche, entre el lugar que acabo de dejar y el otro al que me dirijo, soy feliz, sólo en el auto y en el viaje soy feliz, soy el más infeliz de los recién llegados que puede imaginarse, llegue a donde llegue, en cuanto llego, soy infeliz. Soy de esas personas que, en el fondo no soportan ningún lugar del mundo y sólo son felices entre los lugares de donde se marchan o a los que van.
Thomas Berndhard, El Sobrino de Wittgenstein
llllldkghskhgkssdkd
Ante la imposibilidad de siempre estar en movimiento, el hombre ha diseñado estrategias de evasión; una evasión perpetúa de si mismo y de todo lo que lo rodea. Y ya sea a través de la saturación de las percepciones, o de la facilidad con que el ser humano es capaz de abandonarse a la ilusión cotidiana de vivir la vida de otros, el hombre moderno casi siempre logra mantener su fuga. Pero no siempre la fuga dentro de los límites impuestos por las convenciones sociales y culturales es suficiente para olvidarse de si mismo; a veces, se necesita más que eso y entonces el impulso que conduce al hombre a la desesperanza lo hace brincar hacia el vacío: experiencias extremas de violencia, drogas y otros paraísos artificiales abren sus alas a la dispersión de la conciencia y entonces sí, el viaje conduce a los espacios en los que la muerte susurra continuamente su presencia.
jssjdjasjdssjdssj
Regresando al viaje interminable sugerido por Berndhard: ir en un auto de un lugar a otro, siempre en movimiento, tratando de que casi no haya estaciones, paradas, pausas de ningún tipo; acaso permitirse sólo algunos altos diarios para dormir un poco, para orinar, defecar, comprar comida y agua y, luego, continuar el viaje, como esos niños pequeños que sólo pueden dormir cuando están en movimiento. Y sentir que nunca verdaderamente se abandona ningún sitio y, sobre todo, que siempre se está a punto de llegar a algún otro lugar; como una promesa que está a punto de cumplirse, interminablemente. Pero mientras eso ocurre, no existe motivo de preocupación: la vida es entonces un puro movimiento.

jueves, 29 de enero de 2009

La Mujer del Bosque

Ermitaña hallada en bosque dice que quería ser 'libre'.

La mujer (conocida ahora como la "mujer del bosque", señala que "sólo quería ser libre", que no tiene mala conciencia, ya que sus hijos eran mayores cuando se marchó de casa en 1997, con una pequeña mochila y 500 marcos (250 euros al cambio) en el bolsillo para "conocer el mundo".
http://www.eluniversal.com.mx/notas/572866.html

Imaginar una mujer que dia tras día va rumiando su insatisfacción, como algo informe que no puede agarrar hasta que un día las palabras se acomodan en la frase quiero ser libre. A partir de ese día, se dispone a hacer algunos arreglos, mínimos, y decide que lo primero que quiere hacer es ver la torre Eiffel. En silencio y sin hacerse demasiadas preguntas, empaca sus cosas y parte sin saber a dónde habrá de llevarla su viaje ni cuándo habrá de regresar. Sólo es conciente del hartazgo que se confunde con ese algo que le dice que necesita libertad y, también, ordenarse a si misma.
¿Cuánta gente vive en la misma situación y no se atreve a dar el paso hacia el vacío? Una mujer simple cuyo primer propósito es mirar la torre Eiffel y que, con cierta inocencia, declara que en Niza le fascinaron la moda y el dinero. ¿Cuánto valor, cuánta confianza en la vida, cuánto hartazgo, cuántas zonas de oscuridad se deben de tener para emprender una "misión" (como ella la describe) así?
Me recuerda aquel relato de Hawthorne (profusamente reseñado por Borges) llamado Wakefield; esa historia de un hombre que como "la mujer del bosque", un día decide, casi como un juego, como una broma pesada, dejar su casa sin avisarle a nadie y, a partir de ese momento, observar todo lo que era y rodeaba su vida; con distancia, como detrás de un cristal. Mira de lejos a su esposa y desde el primer día juguetea con la idea de regresar, pero no lo hace y poco a poco se da cuenta de que con cada día que pasa, el regreso se vuelve más díficil. Así, transcurren muchos años hasta que un día, casi sin darse cuenta, sus pasos lo llevan de regreso a la calle que dejó 20 años antes. Al estar frente a su casa, sin pensarlo, simplemente entra y retoma la vida justo en el punto en que la había dejado. Sin embargo, él ya no era el mismo.

martes, 27 de enero de 2009

El Pozolero


...Santiago Meza López, lo conocían en los ambientes del hampa mexicano por El Pozolero, dado que su especialidad era cocinar a los narcotraficantes rivales. Según confesó al ser detenido, su trabajo -que vendía al mejor postor por 600 dólares a la semana- consistía en sumergir los cadáveres que recibía en bidones con sosa cáustica, macerarlos durante 24 horas y arrojarlos después a una fosa séptica. Eso sí, El Pozolero sólo aceptaba ingredientes masculinos. Se lo podía permitir. Sólo en 2008, su último jefe -el famoso Teodoro García Simental, El Teo o El Tres Letras, uno de los principales lugartenientes del cartel de los hermanos Arellano Félix- le encargó que convirtiera en caldo a 300 narcos rivales.
¿Cómo se puede abordar una nota así, con todo el asco y el horror que esta noticia puede despertar en todo aquel que la lee? ¿Quién es en realidad el ya famoso "Pozolero"?
Más allá del horror que producen las prácticas de muerte, la exacerbación de la violencia de las bandas criminales en México y el empeño que demuestran en no dejar evidencias, el asunto de esta detención y todo lo que se ha dicho al respecto, me parece, puede tener otros muchos ángulos.
El ya famoso "Pozolero", trabajaba disolviendo cuerpos. Es decir, según sus propias declaraciones, él no asesinaba a nadie (claro, hasta que se demuestre lo contrario). Desde un punto de vista estrictamente laboral, su función era la de desaparecer los cadáveres que sus empleadores le llevaban para este fin (y el Pozolero debía acatar órdenes). Sin conocer mucho de derecho penal, quizás se le podría acusar de inhumaciones clandestinas, pero de nada más. Y yo me pregunto, ¿cuántos enterradores estarían dispuestos a ganar $600 dólares a la semana, $2,400 al mes? Yo creo que tras todas estas noticias, ahora mismo el gremio de enterradores y calcinadores "legales" deberán de estarse preguntando si el trabajar del lado correcto de la ley sigue teniendo sentido.
Por otra parte, dejando atrás el aspecto macabro, laboral y legal, a mi lo que realmente me gustaría conocer es el lado más humano de esta trama. ¿Es el Pozolero un individuo perturbado? ¿cómo puede alguien llegar a desempeñar una labor así?
Qué interesante sería que el Pozolero respondiese preguntas cómo las que listo a continuación:
-¿Cuándo empezaste a trabajar como Pozolero? ¿qué edad tenías?
-¿Quién te enseñó?
-¿Por qué decidiste tomar y seguir este trabajo?
-¿Te costó trabajo aprender?
-¿No te daba miedo?
-¿Y si te daba miedo, a qué le tenías miedo?
-¿Alguna vez, sentiste asco de lo que hacías?
-¿En qué pensabas cuando hacías "el pozole"?
-¿Les hablabas a los cadaveres, les decías algo mientras trabajabas con ellos?
-¿Escuchabas música mientras trabajabas?
-¿Qué era lo que te gustaba de tu trabajo?
-¿Qué era lo que no te gustaba de tu trabajo?
-¿Cuál era el principal problema con el que te enfrentabas al trabajar?
-¿En algún momento sentiste tristeza por alguno de los cadáveres que te entregaban para disolver?
-¿En algún momento sentiste odio por alguno de los cadáveres?
-¿Hubo alguna vez en la que pensaste en abandonar lo que hacías, en dedicarte a otra cosa?
-¿Soñabas alguna vez con lo que hacías?
-¿Puedes platicarme alguno de esos sueños en los que trabajabas?
-¿Sabía tú familia en qué trabajabas?
-Si no lo sabían, ¿qué pensaban ellos que hacias?
-Si lo sabían, ¿qué era lo que te decían?
-¿Cuándo alguien te preguntaba en qué trabajabas, qué contestabas?
-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
-¿Pensabas dedicarte por siempre a ser Pozolero o, en algún momento querías cambiar de actividad?
-¿Tienes algún sueño o aspiración para el futuro?
¿Se te ocurren otras preguntas?
Por otra parte, ¿quién habla de las víctimas? ¿quiénes son ellos, cuáles son sus nombres, qué sucede con sus familias? ¿Y los asesinos, quiénes son? ¿Están las 300 personas disueltas por el ¨Pozolero" en la cifra oficial de los muertos?

domingo, 25 de enero de 2009

Kerviel, el Jugador

"Conseguía astronómicas ganancias y eso me producía, a veces, un placer orgásmico". Este es el relato de Jérôme Kerviel, ex inversor del banco francés Société Générale, responsable de pérdidas por valor de 4.900 millones de euros, convertido en pocos días en celebridad mundial, un año después de que se destapase el caso."
De una nota aparecida en el periódico El País

…una sed ardiente del riesgo me invadió de pronto, sin que el amor propio mediase en ello. Quizás estas sensaciones múltiples, lejos de saciar el alma, no hacen más que irritarla y hacer que exija sensaciones nuevas, cada vez más intensas, hasta el agotamiento total.
Dostoyevski, El Jugador

El especulador está ahí para tomarle el pulso al mundo, para desanudar los hilos que otros van tendiendo y que él será más hábil en mover. Cierra los ojos y casi puede sentir la vasta red que se extiende alrededor, como un cuerpo que despierta de un profundo sueño y que ahora ve desperezarse para, un segundo después, enloquecer con los gritos de todos esos otros que, como él, tratan de arrancarle sus secretos.

"Kerviel, de 32 años, reconoce que perdió "el sentido de la realidad" pero que su éxito inicial le aseguraba el consentimiento del banco. El joven inversor asegura que el 7 de julio de 2005, tras los atentados terroristas en Londres, que llama el "premio gordo", hizo "500.000 euros en unos segundos" apostando a la baja por las aseguradoras. "Estaba exultante" continúa "pero me di cuenta de que no estaba bien porque había gente que había sido atacada con bombas. Corrí al baño y vomité".
Sin embargo, Kerviel dice que se recuperó de este "momento de debilidad" y siguió con sus prácticas durante otros dos años y medio. "

Presa de una especie de fiebre, puse todo ese dinero en el rouge y, de pronto, recobré la conciencia. Fue la primera y única vez que durante esta sesión de juego el estremecimiento del miedo me poseyó, traduciéndose en un temblor de las manos y los pies.
Sentí, con horror, lo que significaba para mi perder en aquel momento.
-Rouge! –cantó el crupier.
Dostoyevski, El Jugador

El jugador ha hecho su elección y ahora un sudor frío recorre el cuerpo; una tensión que va cayendo en bloques y que no habrá de detenerse sino hasta el instante en que el azar muestre su rostro. Ganar o perder, un ahogo, un temblor, una obsesión, una mano que tiembla y que lucha contra si misma tratando de mostrar calma; la sonrisa petrificada del jugador enmudecido y la mano que avanza y coloca fichas en el punto de elección; en el tapete verde que se torna en espejismo, en un viento seco que no le deja respirar. Y la ruleta gira y el mundo alrededor se petrifica hasta que el azar enseña su rostro múltiple y escupe su sentencia.


Era el momento de marcharme, pero un ansia extraña se apoderó de mi. Experimentaba una especie de deseo de desafiar la suerte, de hacerle burla, de sacarle la lengua. Arriesgué la mayor postura permitida, cuatro mil florines, y perdí. Luego. Poseído por la exaltación, saqué todo el dinero que me quedaba, hice la misma postura y perdí del mismo modo.
Dostoyevski, El Jugador

jueves, 6 de marzo de 2008

Callar

Los veo y sé de su capacidad de abandonarse al mal, de simplemente agachar la cabeza y dejarse envolver por las enormes alas que van cubriendo el cielo. Bajo su sombra, todos callan y entonces el silencio se levanta, traslúcido, como una cortina hecha de palabras que nadie puede oír.

Porque en el centro están los muertos.

Y todos saben dónde están y tienen miedo de decirlo; de que sus palabras los acerquen a los cuerpos que nunca terminan de pudrirse en la memoria; aquellos que se doblan y que abren sus bocas en señal de mudo horror; extendidas las manos y los pies y los nervios que se agitan renegridos y secos como las ramas de un árbol que nadie quiere ver.

Porque todos saben dónde están y todos callan.

viernes, 11 de enero de 2008

Algunos días de Enero

Porque ¿quién no quiere detener el año antes de que nos ponga la misma revolcada de siempre?

Alonso Ruvalcaba
http://www.jornada.unam.mx/2008/01/11/index.php?section=opinion&article=a11o1gas


La excitación del ánimo y su inercia, el viaje que inicia en los primero días de Diciembre y cuyas estaciones día con día van sucediéndose en reuniones, encuentros, fiestas, saludos, abrazos (sobre todo abrazos); un tiempo que se trastoca, que revierte todos los ritmos para convertirse en una feria en la que se duerme poco, se come y bebe mucho y la gente se sitúa en una realidad que el resto del año le es ajena. Para mucha gente, se trata del ingreso temporal en un mundo más amable, tolerante y permisivo. Pero el plazo finaliza siempre y entonces un páramo inmenso se abre a nuestros pies; una realidad hostil, difícil de entender, en la que algunos son incapaces de reencontrar de nuevo su lugar, de sentir algún acomodo entre la resaca que aún se agita en su interior y el aire denso que se respira cada día de Enero y que cada año que transcurre pesa más.Yo me imagino que hay gente que de pronto ve a su alrededor y no sabe dónde está; que se mira las manos y no las reconoce como suyas y entonces una profunda tristeza los empuja hacia el vacío, hacía un espacio en el que es imposible distinguir el horizonte y donde el súbito cansancio y la desesperanza se acumulan como la arena de un reloj. Imagino entonces el momento en que la sensación de que se han cancelado todas las salidas extiende sus espinas en el pecho y se instala con ominosa claridad. Es el instante en que ya no es posible eludir el peso abrazador del sol y las noches caen sobre la piel y ahogan y sólo se puede descansar al abrigo de una sombra. Así, es fácil imaginar la posibilidad de desplegar las alas del suicidio, de dejarse ir desde la cornisa más alta hacia la oscuridad en que todo pierde sus nombres y se diluye en solo un golpe un silencio nada.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Ratón sin Miedo

Científicos crean ratón sin miedo

Nota publicada el 15 de Noviembre, 2007 (fragmento):
La imagen de un pequeño ratón jugando con el collar de un gato. El miedo innato está vinculado al sentido del olfato y puede ser apagado al cerrar ciertos receptores en el cerebro. El experimento de científicos japoneses produjo un lote de “intrépidos” roedores

Un cambio genético en el sentido del olfato del ratón le ha causado la pérdida de la capacidad de asociar el olor del gato con el miedo innato a un depredador potencial.


No conoce el miedo. Aparentemente intrépido, puede acercarse a su depredador natural y ni siquiera sospechar que está a punto de convertirse en un bocado. Es posible que perciba los ojos acechantes del felino, la repentina posición de ataque, y sin embargo el ratón no se estremece bajo la amenaza que se cierne sobre él.
Los hombres que consiguieron este avance en el campo de la mutilación genética, están orgullosos y confiados. Saben que su logro les abrirá las puertas de espacios académicos cada vez más promisorios y, por ahora, incluso se dan tiempo para posar ante las cámaras. Es momento de relajarse, de hacer a un lado el registro puntual de la conducta del roedor, para, por qué no, divertirse a costa de él. Observarlo pasearse frente al gato mientras ellos mismos toman fotos que habrán de enviar a sus amigos o a alguna empresa que ya expresó su deseo de comercializar la imagen para alguna tarjeta postal o calendario. En esto, los hombres se parecen al ratón: divertidos, no perciben la amenaza de su juego.

Vulnerabilidad.

¿Hasta dónde puede llegar esto? ¿Qué tanto será posible continuar torciendo las trenzas de ADN, haciendo cortes a los eslabones, intercambiando células de material genético por otras cuyo propósito sea atrofiar órganos, ocasionar una excrescencia o, acaso, menguar o potenciar una pulsión? En el fondo, no se trata del miedo, sino de la capacidad de auto preservación, de la contención necesaria para no lanzarse a los abismos. Se trata de no abrir la puerta a que en nuestro mundo se instale de una vez por todas la violencia dislocada, el caos final. ¿Cuánto puede resistir la ya desgastada trama del tejido social una vez que seamos capaces de cortar, deliberadamente y en el fondo del instinto, las amarras que aún nos atan a la frágil convivencia? Pienso en esto y, todavía, siento temor.


En las primeras pruebas se adoptó una precaución adicional antes de presentar el ratón a los gatos domésticos. “Les dimos de comer a los felinos mucho antes de tomar fotos; de otro modo habrían matado a nuestro valioso ratón mutante”, expresó Sakano.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Videojuegos

1. Diálogo escuchado en una juguetería.

La mujer lleva una caja vistosa. Al pie de un edificio en ruinas, las llamas consumen lo que queda de un vehículo. En primer plano, la imagen de un soldado.

Un hombre observa a la mujer y le pregunta, con una disculpa por delante, qué es lo que compró.

Ella le devuelve la mirada y por un instante parece desconcertada. Después la oigo contestar:

- Es un videojuego, pero no sé de qué se trata. Cuando mi hijo era más pequeño, sí me interesaba lo que pedía, pero mire, ahora todos los juegos se ven iguales y yo no los entiendo. Además a los niños no les gusta explicar qué es lo que juegan.
Si le interesa, la caja la tomé detrás del anaquel azul.


2. Pienso en los corazones en los que el peso de un nuevo mundo no cesa de crecer.

Pareciera que la expansión de la violencia se enmascara detrás de la etiqueta del entretenimiento. Las imágenes no solamente llegan a una audiencia de millones a través de la televisión, sino que ahora la tecnología empleada en la creación y difusión de videojuegos se ha vuelto capaz de invertir la pasividad del espectador en la actividad del jugador; el paso del mero consumo de imágenes a una participación directa en tramas y aventuras que personajes extremadamente violentos viven en su ambiente virtual; mundos éstos con sus propias leyes y donde la reglas, normalmente, se limitan a la defensa y el ataque para, al final, obtener una vaga recompensa y la promesa de futuras ilusiones. En estos ambientes, las consideraciones morales dejan de existir y los sentimientos deben relegarse ante la urgencia de mantener y a veces prolongar la propia vida: es una guerra en la que nada tiene valor, salvo la destrucción sistemática de aquellos que durante un lapso específico, buscan acabar con el propio ser del jugador.

El tiempo del juego hace de la verdadera realidad del jugador, la de su vida cotidiana, una realidad difusa, una niebla de la que poco a poco el jugador se va alejando, tal y como uno se aleja de un sueño al despertar.


3. Cita proveniente de artículo escrito Jaime Septien

Son muchos los críticos de la era de las imágenes que han advertido ya sobre el riesgo de lo que Jean Baudrillard llama “soluciones imaginarias”. Antes se pensaba (y se actuaba en consecuencia) que a problemas reales había que anteponerle soluciones reales. Hemos dado el paso hacia el abismo: hoy en la política, en la economía, en la vida personal, lo que se lleva es darle una solución virtual a las complejidades que se nos presenten. El mismo Baudrillard apunta: la sociedad planetaria es un gigantesco Disneylandia donde lo real ha sido desplazado por lo virtual. Remata el pensador francés: “el mundo está acabado”.


4. El mundo está acabado

En el corazón de una ciudad devastada, el soldado escuchará la voz de su madre llamándolo a cenar. Suelta una última ráfaga para hacer volar un camión cisterna y, acaso, para silenciar también esa voz que parece surgir de entre las ruinas. Satisfecho, caminará hacia el sitio en que, como en un parpadeo, sus propios dedos hacen desaparecer esas imágenes para sustituirlas por la de un televisor apagado y soltará el control remoto que rodará sobre la alfombra. El soldado se pondrá de pie y, cuidando de no pisar ningún cadáver, caminará hacia la cocina. Mirará a su madre y, en silencio, tomará su cena.

lunes, 8 de octubre de 2007

Sobre el Culto a la Muerte

1
-Cuando la muerte se apodera de las calles, entonces la gente empieza a rendirle culto…
Retazo de una entrevista radiofónica; desconozco quién lo dijo.

2
Se le mira, se le teme, se busca su tutela y protección.


3
Una forma de entretenimiento: el turismo negro. Recorridos que organizan empresas y agencias a los lugares donde ocurrieron masacres extremas. La ecuación es sencilla e infalible: entre mayor sea la crueldad invertida en los sacrificios, más feligreses peregrinarán a los santuarios del paganismo.
Jose Luis Duran King. Aparecido en el periódico Milenio. Octubre 6, 2007.

4
Cuando la muerte se apodera de las calles, cuando entonces alcanza a cada casa y se confunde con el aire y con las miradas de temor y de cautela, la gente se reconoce en ella, la mira, le canta, le rinde culto; un culto que ya no puede separarse de la propia vida, indistinguible. ¿Qué es, entonces, la muerte? ¿qué es la vida? Nadie puede saberlo porque nadie recuerda ya el tiempo anterior; todos sueñan en su algarabía y en su silencio, en medio de la comunidad y a solas…